Foto de Cartier Bresson

Foto de Cartier Bresson

lunes, julio 26, 2010

MARCELO DUGHETTI

BABUINOS

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a los poetas
                                                  a Jaqueline Dupré

 BABUINOS
                                                      a los poetas
                                                  a Jaqueline Dupré

Los doce babuinos tienen su ciudad celeste infectada de cables.
Alta tensión de los alambres en los que se cocinan los pájaros
como notas musicales de un marcha fúnebre.
Los doce babuinos se han apareado esta tarde
el documentalista filma el justo momento en que se comen a  sus hijos;
no son tiempos de esperanza, -acecha el mono superior y la tropa errante;
tropas  cercanas, exiliadas de la ciudad celeste.
Tropas de babuinos que no tuvieron el valor de amar las vísceras de sus hijos.

 De tanto en tanto caen los  viejos.
Los aniquilan los doce,  
que en realidad son miles de doce babuinos trepando a los cables de alta tensión
donde descansan los pájaros nocturnos como notas musicales de una marcha fúnebre
La pobreza les reza con canciones donde el sahumerio adora las alturas.
La pobreza levanta sus tibias y sus humeros con un canto de fiebres y hambres.
Allá  donde se asa el primer mono que no supo el juego de los saltos complejos
entre los arcos voltaicos de esas instalaciones.





Cuando los aparatos de refrigerar, los espejos luminosos en los que creen como en Isis,
las breves lámparas que los separan de la noche,
tiemblan ,agonizan y finalmente se apagan; ha muerto un babuino.
El babuino cae quedan once.
De los miles de babuinos de cada docena, un babuino cae y quedan once.
Abren la boca en un grito  por esa carne traspasada de electrones.
Ahuyentan los pájaros funebreros y observan con detenimiento a los monos superiores,
llenar la pala de sus camiones , construir una torre, encender  el fuego.

Dije que de vez en vez los doce son visitados por otros babuinos.
Ciegos papiones de la ciudad errante.
Padre los vigila en sistemas articulados de gritos y señas,
con tres hijos a los que aun no comió, espera el ataque
Porque padre sabe que no hay interés en legarnos a nadie,
no será la sangre la  que establezca la verdadera continuidad de nuestra raza.
Porque si entre los indóciles, solo uno merece a Padre el respeto con que se levantaron
miles de reyes del polvo de la historia.
Si solo uno entre ellos asombra la capacidad de nuestro sabio jefe y parte su corazón en la
 dentellada justa, ese  será   el ungido.







Los rebeldes vendrán cuando el sol abandone la ciudad  y obligaran a padre y a sus
 soldados a sobresaltar la noche con  el grito fosforescente  entre el marfil y el odio.
Vendrán por los abalorios, los alimentos, las hembras.
Vendrán y no sabremos si padre
podrá convocar el espíritu desolado de nuestro añorado Egipto.
Las  dulces ánforas de vino blanco.
Los cuarenta días de arena del Khamsin.
Las  lágrimas de Isis fertilizando los sueños de nuestros hermanos.

Es por eso que esta noche, esta misma noche
las hembras adolescentes preparan sus genitales para los hijos de la ciudad errante.
Los hijos de la ciudad errante, papiones comunes
que se atrevieron a desafiar la voz del creador de lo días.
Ellos ya saben que el sol no puede ser la noche.
No creen en la voz de Padre,
en la momia que lo representa en la cámara oculta,
en los 12 babuinos incandescentes de nuestro relieve amado
acompañando el sueño de los faraones.







Padre fue un protector, Nebmerutef  él escriba lo sabe, este donde este.
su busto aun lo protege.
Los poetas lo saben, Padre ha sido un dios.
Asaltando la caravana de automóviles nadie lo diría.
En las azoteas de la ciudad  hemos comido de sus combates.
El sol ha viajado lento, el calor ha pulverizado el día.
Padre se duerme mientras lo despiojan sus hembras.
Entre sus tesoros botellas de coca cola brillantes  reflejan la luz de los seguidores.
Desde Mali hasta Etiopia nos han visto,
trepar las paredes de un mundo que no comprenderemos jamás  que no aceptaremos
En las terrazas de ciudad del cabo vuelve a escucharse el chelo















Si ha de cantar tu chelo Jaquline
No podrá justamente surgir  la palabra
Nada es comparable en tu chelo a la mano enredada en los alambres y el mono que te sigue con la muerte en el costado.
Rozaras con tus alas Jacqueline un día tibio el arco electrizado
con cuyo golpe se pasa al otro lado del abismo.
Jacqueline yo pude ser padre de tus hijos,
el amante esposo de la nada
Pero quisiste que esa caja fuera tu barco
Y en ese sarcófago solo caben los misterios de un reino  
al que entran la momias  de aves y monos.
En las azoteas de ciudad del cabo canta tu chelo Jacqueline.
Para loa babuinos extasiados, canta tu chelo Jacqueline.
En la muerte de los días que vendrán
como el ángel de los papiones ,canta tu chelo Jacqueline.









No se hablar de otra cosa que no sea mi raza.
Hoy no vendrán los errantes, los desplazados
Son bellos cuando al atardecer los nublan tenues naranjas partidos
y es un canto único el del muslime llamando a la mezquita.
Mi raza se arrodilla ante los dioses que le son propios.
Nadie gobierna mi raza,nadie se atreve a aniquilarnos.
Cada muerto babuino es una alma que precede en el pasaje nefasto a la luz
con sus cirios en las manos.
Cada muerto babuino canta por el bien de los que quedan.
En el cielo de estos días canta el mono y tu chelo  Jaqueline


Madre de los días estoy exhausto
 Mi fe no permite que calle, pero ya estoy callado
Sor Juana, afirmaba el misionero pensando que no oíamos, hablaba del silencio
Callamos porque en la nada  no nos equivocamos,
porque nada de lo que queremos decir podemos expresarlo como quisiéramos
Pero entre los fabulosos castillos que levantamos, la nada no tiene lugar.
Callaré madre de  estos días terribles, callare la perdida de los árboles y el misterio;
los  hermanos entre los tachos de la basura;
la indolencia de esas caravanas registrando nuestro descenso;
la esclerosis de lo metafísico.



Si no son los cables de alta tensión,
es la comida de los monos superiores,
los restos descompuestos, o esos perros de ojos extraños,  sus perros cazadores.
Doce babuinos de colmillos insuperables,
dotados para la muerte justa, se pudren al borde del asfalto.
Antes de la llegada del hechicero, del sacerdote, llegan los perros
y los amos blancos de los perros,
cortan la cabeza del babuino, sangran la boca que aconsejo  
a los hombres  y dicto sentencias  salomónicas.
Sangran la boca del babuino para armar collares de fuerza;
collares que les marcan el pecho con su destino de matadores.
El colmillo del mono es venenoso ya lo sabrán a su momento,
rabia del Nilo donde se ahogan los esclavos para purificar las aguas.
Pero es el chelo el que los confunde de nada sirve cuidarse de la comida,
las latas oxidadas de los basureros, el  perseguidor con sus perros
Doce babuinos cazados por el ángel chelista y su concierto de azoteas
y cables de alta tensión.
Cada cable una cuerda del chelo
Cada nota un pájaro que se muere.
Tosen y mueren los pájaros de la ciudad celeste
Los pájaros de los babuinos  son pájaros sordos
Aves que tosen y se extrañan del gesto de los monos  
cazados  por los cables y sus arcos voltaicos
Los pájaros de Ciudad del Cabo,
que no aparecen en las fotos del día recordado por los turistas del asombro,
son sordos
La cría humana llora por nosotros es loable
Pero no podemos perdonar la mano del asesino.
Nuestro dios clama venganza.
Nuestro dios esta retratado en arcilla en un sótano célebre
Museo de los monos superiores
(El adjetivo es un detalle)
Padre entiende a estos monos
Padre se asquea de los monos en las maquinas de praliné
o agitando platillos en los circos del mundo,
Monos de vidas acomodadas, babuinos no volverán a ser
Ni siquiera podrían constituir la raza de los papiones exiliados por el odio  y la venganza.
Monos saltimbanquis que pasan el sombrero a la mano del pulgar perfecto,
monos de máquina.



Ah padre tu sabes como terminar este sufrimiento
Haremos callar al ángel del chelo esta misma noche si  es necesario.
La foto que quedo en la billetera del último turista asaltado
es fundamental para saber de que son capaces
Vedran Smailović tocando el violonchelo en las ruinas de la biblioteca de Sarajevo
La biblioteca de una ciudad como la nuestra entre ellos.
entre los monos superiores
Los escombros de un hospital de  almas como las llamarían los romanos…
pero el mono superior y su pulgar y sus armas de evolución permanente…
Comienzan con sus libros  terminan con sus cuerpos,
Entendieron mal el amor de Prometeo
Todo sirve  para sacrificios, la hecatombe es lo que los define.
Miles de hospitales de almas a través de la historia
Ya cesar y el odio contra Pompeyo anunciaban lo que vendría,
Alejandría fue tu casa , no volverás a ella
Recuerdas padre, al viejo Trajano, aun gobernabas las ensoñaciones de los artistas,
de los escritores.
Fue por ese entonces que la emperatriz grabo en el pórtico de la biblioteca
HOSPITAL  DE  ALMAS.
Las poderosas legiones fueron domando la serpiente egipcia
y nuestros dioses y creencias se asimilaron a su cultura.
Te confundieron con el inmenso Hermes Trimestigesto
y después los griegos te parieron padre de la alquimia y la magia.
Pero ¿quién eres padre, quién eres?
Ya Grecia resplandecía en las lanzas de los romanos.
Ya Grecia esclavizaba a los hijos de la nueva roma con sus tutores.
Acaso Padre Babuino  eres nuestro amado Thot , 
divino y refinado dios de la alegría egipcia, de la sabiduría y la escritura,
Allí estabas padre sol y luna, denario de dos caras, ¿fue una venganza este presente?
¿Acaso la maldición sigue viva destellando en las catacumbas del Louvre?
¡Liberen a nuestro dios y nos iremos monos del pulgar perfecto!
Liberen a nuestro dios y nos iremos.
No podemos llorar, nuestra noche nos ilumina.
Pero tú sabes madre de los días que el babuino también llora
 Hay que colgarse, envenenarse, morder los siniestros cables.
Desplomarse sin el mono interior, dejar que el tigre o el perro huelan, cacen, muerdan, desgarren
Terminen con el babuino.
O aprender el  manejo de las armas
plomo en la sien, plomo dentro de la boca, plomo bajo la barbilla.
espada  de oro en la caja de todos los males
cabeza pelota del babuino rodando cortada exacta sobre el pavimento
mientras ríe su encía, esmalte fibroso de la sangre















Ah mira como goza el tigre los restos de carne quemada,
alma babuina iras al encuentro de nuestros dioses, padre te bendice
 caído antes de caer.
En el libro para salir al día te esperan los hermanos  
cuatro babuinos  sentados en las cuatro esquinas de una pileta de fuego
la muerte es mas allá de la vida y la muerte de nuevo.
Juegan los baba recién nacidos,
juegan y ríen con chillidos de juguete a la salida del sol perfecto y lunar
Juegan a dibujar historias sobre las azoteas
Dibujan las balanzas donde se pesa al justo y al ruin y a los jueces
Y entre ellos tu perfil padre, con luna  creciente sobre la testa
y un plato de higos en la piedra
La escena conmueve por tu mirada,
la compasión de un babuino está lejos de ser exactamente eso.
Tres versos más divino protector,
tres versos más o el final de este sacrificio
¿Porque buscaste en mi mano
el movimiento de tus sueños,
mi mano casi rendida?

viernes, abril 30, 2010

MARIO TREJO ( l926)



Aún está la duda, la inseguridad del lugar de su nacimiento. ¿La Plata? ¿ La Patagonia? Donde fuere, lo cierto es que hay una geografía común, única, compartida, universal, donde nacen los poetas: la palabra.  Mario Trejo es un poeta sin hermetismo. Se adentra en el existencialismo humano y su complejidad, y escribe una poesía generosa y despojada.  Su mundo inventivo-creativo, en donde se entreveran los caminos del erotismo, el dolor, el desarraigo, el amor, se desliza con remniscencias surrealistas que impactan con su belleza y hondura.  Mario crea y recrea fguras poéticas que van más allá de cualquier convencionalismo, apartándose de la poesía confesional pura.  Una evidente sensualidad navega por sus escritos, aún en los objetos más cotidianos. "El universo se ha ensanchado hasta el tamaño de una cama"- dice, y toda la riqueza poética cabe en esta simple anunciación. "Aquí yace el que esperó toda su vida el momento perfecto" el que yace, el que esperó, por supuesto, es él. Y le llegaron todas las palabras. Ha participado en la dirección de Luz y sombra (1948), dirigió Cinedrama, revista de cine y teatro contemporáneos (1953), colaboró además en Ciclo y Conjugación de Buenos Aires. Ha editado en poesía: El uso de la palabra (1979) reúne tres libros: Crítica de la razón poética, El amor cuerpo a cuerpo y Lingua Franca, e incluye los poemas que le valieron el Premio Casa de las Américas (La Habana, 1964); La pena capital (Madrid, 1980); Orgasmo y otros poemas (1989). Cassette: De puño y letra (1989). Poemas en inglés grabados por Jeanne Lee, con música de Miles Davis y Aretha Franklin, New York, 1972. Canciones con Astor Piazzola y Waldo de los Ríos. Teatro: En colaboración con Alberto Vanasco ha escrito, No hay piedad para Hamlet (1948-1952), Premio Municipal de Buenos Aires, 1957, y Premio Nacional Florencio Sánchez, 1960; Libertad y otras intoxicaciones, primer tratamiento de la tortura y los derechos humanos (1967), entre otras. Cine: como guionista, Desarraigo, Mención de Honor en el Festival de San Sebastián (1965); guionista actor de Bernardo Bertolucci. "Martín Fierro" compartido en 1959. Obras: " Celdas de la sangre" , "Poesía Buenos Aires"  y otras. Susana Zazzetti.
 
 
  4

Volvamos al Gran Cuento.
La Historia
parida o parturienta.
El pulgar que se opone a la palma.
Milagro de la mano.
Sentidos. Oreja lengua nariz
y sobre todo piel y ojos.
Escribo al dictado.
No me disculpo.
Hay poco tiempo.
De un momento a otro
de un hombre a otro
no hay más que la distancia de una imagen.
 Ni ilusión ni realidad.

       7
 Nostalgia de palacio o de caverna.
Allí todo hubiera sido diferente.
No me quejo.
Sólo quiero aclarar.
Quise hacer el primer fuego
y otros lo habían hecho antes.
Quise incendiar los castillos
y sólo quedaban ruinas.
Mi cuerpo acude a la ceremonia.
Es lo último que recuerdo.

       10

 Ha llegado la hora.
Confesaré.
Daré datos precisos.
No mentiré.
No caeré en contrabando.
Tomaré todas las drogas.
Acataré lo sagrado y lo profano
su único hijo
nuestro dolor.
No codiciaré la muerte del prójimo.
Me revolcaré sólo de amor.
La noche, sabemos, etcétera, etcétera, etcétera.
El alba
ya lo dije
es oficio de sobrevivientes.
 
      La poesía

Sí.
Porque sus labios nacen a la luz de mis ojos.

Cuando aparece su voz, su ritmo invulnerable,
las cosas le obedecen.
Sobre las miras adversarias, sobre el tedioso
oficio de temerle, están las voces sin reposo.
las patrullas del tiempo, las olas victoriosas.

Ciudadela de la oscura verdad que desampara al
hombre: yo soy tu prisionero y soy tu fugitivo.

¿ Mi contraseña?
Ejercer tu silencio, solicitar tu estruendo.

Porque, ¿ qué es entonces la poesía sino una
fanática consigna, una tensión entre los
muertos y las profecías?

       Para partir, para llegar

También aquí se quiso huir
dejarlo todo atrás
reanudar el silencio
desbaratar una copiosa primavera
pasar por alto algo más todavía

Pero muchos años han pasado por este poema
con muertes y orgasmos
amores y guerras
soledad y dictadores

El tiempo es una paciencia
largamente presentida
y elástica

Ya no hay tiempo para perder
en mitos y melancolías

Ya no es tiempo de perder.

       Hablemos del lobo

Solitario en la nieve olfatea
Perseguidor de huellas y de tufos

La víctima comparece

Salto
Dentellada
Sangre sobre la nieve
Breve pasión que otro verdugo
Desde lejos abolirá de un balazo

El reino de la necesidad no conoce moral.

      Gatsby blues

 Tengo amor y lo doy
Alguien me extraña
Otros me necesitan
Tengo recuerdos inmortales
Y olvidos de ruedas que giran al revés

Pienso toda razón
Y siento como un místico
Mi Yo hizo las paces con el Otro

Sólo me faltan 900.000 dólares para ser feliz.

       Ruinas de un poema

No sé si fue verdad que nos amamos
ni si es verdad esto que llamo olvido

Yo te imagino perdida en otra hora
desnuda entre panteras temerosas
sobre las ruinas del templo que incendiamos

Yo también estoy solo
en este sueño que alguna vez soñamos
y aún soñamos

No sé si fue verdad que nos amamos
ni si es verdad esto que llamo olvido.

Los pájaros perdidos

(Astor Piazzolla le puso música)

Amo los pájaros perdidos
que vuelven desde el más alla,
a confundirse con un cielo
que nunca más podre recuperar.

Vuelven de nuevo los recuerdos,
las horas jóvenes que di
y desde el mar llega un fantasma
hecho de cosas que amé y perdí.

Todo fue un sueño, un sueño que perdimos,
como perdimos los pájaros y el mar,
un sueño breve y antiguo como el tiempo
que los espejos no pueden reflejar.
Después busqué perderte en tantas otras
y aquella otra y todas eras vos;
por fin logré reconocer cuando un adiós es un adiós,
la soledad me devoró y fuimos dos.

Vuelven los pájaros nocturnos
que vuelan ciegos sobre el mar,
la noche entera es un espejo
que me devuelve tu soledad.

Soy sólo un pájaro perdido
que vuelve desde el más allá
a confundirse con un cielo
que nunca más podré recuperar.
       
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miércoles, marzo 17, 2010

Apuntes desde la melancolía.


María Eugenia Caseiro






Estas palabras preliminares que el amigo licenciado Fernando R. Ortega tituló al leerlas Apuntes desde la melancolía y publicó en la revista Comunicando a finales del año 2005, fueron tendidas a modo de puente, pasando por los que no olvidan, entre los que olvidan y los olvidados. Palabras que a pesar del naufragio de un anhelo en el mar de los tiempos, continúan llevando al hombro el fardo de la impotencia y en la esperanza y aspiraciones para un mundo mejor, siguen flotando en espera del galeón de la justicia, del bergantín del equilibrio, o el trasatlántico de un futuro mejor.


En este 2009, y siempre que la conciliación despliegue ese viento a favor que nos reanuda en el tiempo para que no se hunda la esperanza, deseo compartirlas de nuevo y pulsar sobre aquéllos que no olvidan, un hálito de juicio que se extienda a los que olvidan y a los olvidados.


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Se acerca la Navidad, y con ella una mezcla de emociones, una gama que va desde la alegría hasta la nostalgia; desde la pena, hasta la felicidad; pero la tristeza, el desamparo, la pobreza, están tan sólo un paso de donde elevan su mansión del lujo y la abundancia.


Muchos coinciden en que la Navidad es una época para reflexionar. En ese período, tan cercano al fin de un plazo, de una meta trazada, las personas tienden a hacer una recapitulación de los eventos transcurridos en esos doce meses que componen el año que está por terminar. Finalmente el almanaque, suspendido de su última hoja, como un enfermo que no quiere morir, cede a la caída de los días en el estanque donde se mezclan razón y sentimiento.


La vida, que necesita soldados de alma limpia, con voces como espejos relucientes que canten a la pena o a la gloria, no depende de de antojos o voluntades extrañas, y como un dictado o un sugerido pasa a ser un impuesto, es por ello que los que creemos que en las artes no caben imposiciones, prescindimos muchas veces del auspicio de aquéllas; así empuño el instrumento de mi voz para cantar, en vez de a la dicha y la alegría, a la pena, al desconcierto, al dolor y a la pobreza.

jueves, marzo 11, 2010

LosPoemas de Máximo Simpson,
(para Andrés Aldao y Susana)

POESIA - POETA DE POETAS: MAXIMO SIMPSON

  ¿Qué decir de él, si toda su persona está vestida de profunda poesía y suena, en su silencio, " como un rojo violín desorbitado?  Decir que, al leerlo, siento que su palabra - que ha trascendido  por merecimiento y a través del tiempo la tierra americana - es un abrazo abarcante que provoca en otros y en mí - al leerlo - transformaciones al principio casi místicas, para sentir luego en la piel una sensación extraña, como si unas manos  de fuego dibujaran caligramas en mis propios  dedos, en mi alma.  He leído infinitas veces a Máximo Simpson, siempre vuelvo a él.  Lo conozco personalmente, su mirada, su voz, estuve sentada a su lado ( privilegio no olvidado) y he vivido el casi misterio de su figura y su obra, imposible de conseguir.  Su obra: vivencias de simple e intensa belleza, de estilo delicado, exquisito.  Versos elaborados con soltura expresiva, con dominio de estilo, maestría en el tono, versos por los que transita una vida construída en el dolor, a cal y canto:  "¿ dónde están las pisadas de mis pasos/  dónde están las miradas que dejé por el aire? - dice y yo, en honor a su talento creativo,  a su extraordinaria condición de poeta, quiero contestarle con sus propias`palabras que: "Has roto fronteras/agregaste viento al viento/ atravesaste puertas y ventanas / te subiste al mangrullo de la tarde" y allí estás, allí estarás con tus versos al viento, iluminando la hora de los que sabemos descubrir e intuir tu íntima y verdadera esencia de poeta.  Susana Zazzetti.


DE LA CASA Y OTRAS VISIONES (1995)

Sonata

Toca el violín la casa,
se asoma de sí misma,
se sale de la casa,
y le atraen vacíos hacia arriba y abajo.


Toca el violín la casa,
tiemblan sótanos negros de cólera indecisa,
tiembla toda la casa con su gran cuerda humana
cuando suena el violín violento de la casa.

La casa tiene lámparas votivas,
roperos tristes,
ventanas que miran hacia dentro.


La gotera

La gotera caía
sobre el pan,
sobre el tiempo.

La gotera caía como salmo insensato,
como loco aleluya,
como lento gorjeo,

como un aria indecisa.
Y la gotera hablaba en medio de la noche,
era un ala que rozaba los días.


La gotera caía como terca amenaza,
se metía hacia dentro,
en la médula misma,
en el cogollo herido,
en las uñas dormidas,
en el cuaderno niño entre las letras,
adentro de la pulpa,
adentro de la vida.


La gotera caía
sobre el pan,
sobre el tiempo.


La baldosa

Esa baldosa rota con su pequeño charco
vive en medio del patio
como un falso profeta.

Esa ínfima ruina,

esa grieta del mundo,
ese fracaso de la vida que ya toca sus bordes,
esa breve fisura es un aviso,
una señal dejada como por puro azar.

Esa trivial metamorfosis,
Ese ex abrupto de agua

que como un charco de locura
desafía la calma de las flores,
es nada más que eso: una provocación,
un torvo golpe al aire de la casa.


El comedor

Destemplado,
aterido,

sin cubiertos, sin sillas,
sin ventanas, sin flores, sin paredes,
sin mesa horizontal,

al borde del abismo.

Un aire de nostalgia lo llamaba,
una atmósfera oscura de duelo subrepticio,
un aria como endecha.

El comedor huía hacia el ocaso,
hacia un país soñado,
hacia el día siguiente.

Las sillas

¿En qué lugar,

en qué rincón,
esperaba una silla replegada
bajo viejos papeles,

sepultada
bajo trajes y alambres?
¿Dónde cuatro soportes
para la hora de comer,
de gritar en voz alta?
¿Dónde el sitial,
dónde la comisura,
el fundamento para subir al aire,
para resistir?

Aparejo remoto de la casa,
pilar inaccesible:

de pie toda la vida desde niños,
entre sillas difuntas.


Las visitas

Las visitas llegaban,
pero entonces la casa se escondía,
se ocultaba a los ojos,
a las manos,
se cubría con trapos, con rubores,
con puertas, con ventanas,
con largos ademanes,
y sacaba las sillas a la calle,
los retratos quebrados,
los desvelos.

Comensales a oscuras,
inspectores de muebles recelosos,
turistas extraviados,
las visitas comían a la orilla
de una mesa inasible.


Los adultos

Lentamente ascendían,
y con la mano apenas,
con el pie,

con la voz,
con la dulzura,
defendían la hora diminuta,
el efímero cielo,
el escaso rocío,
el canto ya inaudible de un pájaro extraviado.

Entre gestos confusos se aferraban a uñas,
palabras,
torbellinos,
manoteaban el aire,
discurrían,

y miraban entonces desde lejos,
desde aquella frontera intolerable,
desde viejas orillas del recuerdo.

Asidos a la precaria luz,
lentamente se iban,
y yo soy aquel niño que espera su regreso.

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lunes, febrero 01, 2010

POESÍAS de HÉCTOR VIEL TEMPERLEY


 
POESÍAS de HÉCTOR VIEL TÉMPERLEY

Héctor Viel TémperleyBuenos Aires. (1933 - 1987) .Tengo el tomo  - conseguido en Buenos Aires luego de mucho peregrinar - que reúne las poesías de Héctor Viel Temperley , entre mis manos. Leo. Lo abandono un instante. Lo vuelvo a tomar y leo. Leo lo nuevo para mí, leo lo ya leído, lo conocido. Siento que es más que un conjunto de estrofas o una serie organizada de versos. Siento un hombre. Una vida anidada en las páginas. Poesía pura. y me digo que la literatura es - a  veces ésto es lo que pienso - más que transmitir sentimientos y emociones o que evasión de la realidad o un juego apasionado de palabras.  Creo que esencialmente es una posición que se asume frente a la vida, con su cal y su arena, con este azar que en un minuto cualquiera da vuelta una historia personal y sorprende y enseña y obliga. Tal vez,´algo parecido a ésto pudo haber pensado este poeta cuando  en la efervescencia de sus jóvenes años la enfermedad golpeó en sus horas. Este poeta, ángel con botas " mi cuerpo en los estribos, casi alado"  que escribió poesías desde sus dieciocho años, humaniza desde entonces las palabras, " las desenvaino de mi cuerpo" y siente, al escribir, como si ascendiera al cielo en un estallido puramente doloroso y creador. Y es en ese estallido, donde él mismo , el nadador, cava en su interior, conociéndose, como el mar que tanto amaba, cava la orilla;  se confiesa, se descubre, recuerda hechos del pasado y como una premonición se adelanta a situaciones futuras.  La poesía de Viel Temperley, donde él mismo es el yo poético, es una especie de alas arrancadas del azul, de los caballos, del hospital.  Escritos con partículas de su propio cuerpo, sin estructura clásica, los versos lo definen confrontando la vida con la muerte.  Obras: "Poemas con caballos" "El nadador"  Legión extranjera" "Hospital Británico" y otras. Susana Zazzetti.

      6

Desde mis pies, mis dedos, abro un río
que va de las rodillas hasta el pecho,
me desato los músculos, me parto
y por mis hombros salto, corro y muerdo.
Tiro mi cuerpo al suelo y yo me tiro
sobre mi propio cuerpo con mi cuerpo,
y, adentro mío, en un instante empuño
el arma que eres tú, el amante acero
que, ya rota su vaina, a mí me envaine
cuando muerto de amor lo lance al cielo.

                    de "El arma"

      Enfermedad

De espaldas, solo, quieto,
no escucho más que el viento
y a su arena cegante.
Abiertas las costillas
dejo que el sol voltee
su caballo en mi sangre.
Dejo que sobre el hueso
de la frente me marque
su herradura, incendiándome.

Dejo también que el mar
desde corrales
de espuma se abalance.
Que en sus ancas profundas
y frías
bajo mi pecho,
una mano tras la otra
se me espanten.
Y que una y otra vez
su silencio me envaine.
Bajo la hirviente carga
yo, solitario sable.

Cuerpo en la costa, herrumbre
cada vez más tirante.
Yo desnudo en el viento,
yo, sin moverme, dejo
que cave en mis entrañas
una pala radiante.
Que el arenal acose
mis ojos y su enjambre
se irrite por mis párpados
sin poder despertarme.
 Que el mar, oh el mar
después,
como a espada me lave
en ese instante estrecho
que desenvaina en aire.

Mas ya, como en un sueño,
hasta en el mar ya es tarde.
Yo, sometido a libertad, sujeta
a toda luz mi carne,
yo, impenetrable pese a todo, rígida
como columna de agua amarga el alma,
no sé más que cerrarme.
                           En mi garganta,
el llanto atravesado como llave.

Frente a la carga inmensa, inmerecida,
yo, sable enfermo, solitario sable.

                    de "El nadador"

        Deja de llover sobre mi cabeza

Deja de llover sobre mi cabeza
y el aire tiene un olor a tibio
que conozco.
Olor a luz, a madera a incienso.
Olor a madrugada
en un monasterio.

Tirado y con los codos en la arena
escucho todas las primeras misas
del mundo
que se rezan por mi alma.

                    de "Mare nostrum gris"

          Una muchacha

Una muchacha
que tiene olor a sexo
y a lápiz.
Una línea.

Una muchacha 
nada rubia. Dios:
te lo aseguro
me pidió que partiera
su blanco lavatorio
y me dejó entre estrellas
de ceniza mojada.

Olor a sexo,
pelo oscuro, lápiz.
Un tajo muy finito.
Una muchacha.

                   de "Tres poemas muy caídos o muy altos"

          S/T

Vengo de comulgar y estoy en éxtasis
          contemplando unas sábanas
          que sólo de mí penden

          sin querer olvidar que en esta balsa,
de tiempo que detengo y de escafandra
          
          con pasos de mujer,
          nunca fui absuelto

          en el adolescente y en el  viento

ni en la cuerda del crawl, que de los hierros
           cavernosos comienza
           a separarse

ni siquiera en las manos deslizándose 
ni en el agua - que corre entre los dedos -

ni en los dedos, ligándose despacio

          para remar con aprensión
          de nuevo

allí donde no hay mesa para apoyar los brazos

          y esperar que alguien venga
          desde su pueblo a visitarnos,

nadie fuma ni duerme, y - en días de gran calma-


          sobre el plato de un hombro

          puede viajar un vaso.

                    de "El espigón más largo, el aviso y el crawl"

      Yace muriéndose

Toda la transpiración de mi cuerpo regresará a mis ojos cuando
muera el tambor en donde fui formado y hable con Él - como
un niño borracho - entre sillas caídas, río crecido y juntos.

Todas las lágrimas de mi vida volverán a mis ojos, y por las
hondas sedas de un pecho de caballo querré internarme,
huir, refugiarme en mi casa de trozos esparcidos de ballena: mi casa 
como cuerpo de varón recién nacido en el tórrido vientre del silencio.

          Tengo La Cabeza Vendada

  Allá atrás, en mi nuca, vi al blanquísimo desierto de esta vida,  de mi vida, vi a mi eternidad, que debo atravesar desde los ojos del Señor hasta los ojos del Señor.
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de "Héctor Viel Temperley. Obras completas. Edit. Pez Náufrago

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