Foto de Cartier Bresson

Foto de Cartier Bresson

miércoles, febrero 20, 2008

LA BOCA SECA


Perfilaba de atrás un rumor amargo, antes de darse vuelta. Los dientes blancos, bordeaban la inocencia del reflejo de sonreír por imprevistos.
Estaba sentado en el quinto banco a la espera de que el mundo se abriera cuando pasara entre los otros, cómo alguna vez se había divido un mar, sólo que negro en vez de rojo.

A los doce años, el colegio no alcanza para entender. Era su último día en el medio del mes de junio. En su latitud, las clases terminaban a fin de año.
Le había escrito a Diego durante dos años por las noches, cuando golpeaba la mesa de la cocina haciendo deberes... No por Internet, sino poniendo en cada letra un sueño que venía desde los pies y se encerraba en su mano.

En el obligado acto de homenaje a la bandera argentina, el director del colegio anunció que el club de fútbol más popular lo “tomaba prestado” por un año, para jugar en las inferiores. El momento se cerró con un aplauso tan fuerte que se destiñeron los colores de la bandera. El azul y oro de la camiseta que llevaba puesta contra su piel, eran más fuertes que todo el cielo que conocía; y el oro no era plata sino un sol que jamás desaparecía. Ni aun ya, conociéndolo a Galileo.

Pensó en los barcos de su puerto. En el Riachuelo tan denso, tan espeso, podía encontrar los encabezados de cada carta, las que empezaban casi siempre con el Querido Diego.
Natalia, de trece, la de dos filas más atrás, la de los pequeños momentos del recreo, era más fuerte que cualquier boca que hablara. La boca seca, después del primer beso.

Mercedes Sáenz



Tomado del Blog de Mercedes:


www.mercedessaenz.blogspot.com

3 comentarios:

Trini dijo...

En un idioma simple, muy buenos símbolos. Me gustó. Tatana

Sonia Cautiva dijo...

No es un relato. Es todo un poema.La forma de encarar la"vulgaridad" del futbol.
La ingenuidad del beso delos niños.
Es una pintura, es un poema. Es una belleza

vocesdehoy dijo...

Este relato llega casi como una prosa, dejando...la boca seca... de verdadero placer.

Un abrazo