Foto de Cartier Bresson

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sábado, abril 19, 2008

Ejército al ataque


por Elsa Janá

Las estaba inspeccionando con una lupa, cuando Pablo se acercó a preguntar: “¿Sigue a los soldados de cerca, comandante?” Eramos tan chicos. Y el abuelo siempre alimentaba nuestra imaginación y curiosidad con sus historias sobre los ejércitos. Nos embelesaba con esas aventuras tan intrigantes como inspiradoras,
A veces, íbamos hasta el agujero del hormiguero a espiar con linterna y lupa. Y hasta una vez con el largavistas que Pablo le robó por un rato a la patrona de la casa. Nunca pudimos verificar la veracidad de los hechos, porque dentro del hormiguero lo único que se veía era oscuridad. Pero que ese ejército revolucionaba la tierra cuando actuaba mancomunado, nunca lo pusimos en duda.
Lo poderoso de su actuar conjunto lo comprobamos aquel día en que la inundación se había adueñado del barrio. Ibamos para el colegio, caminando por el medio de la calle, cantando “los viejos marineros salieron a pasear, navegando un velero rumbo a alta mar…”. De pronto, se nos vino encima un auto en sentido contrario, abriendo un mar de agua en dos paredes —como la historia de aquella salida del desierto que también nos fascinó, pero después, cuando fuimos grandes...
Vimos que el auto se acercaba y, como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, saltamos juntos al primer montículo de tierra seca que asomaba por arriba de la vereda de barro. Parecía tan seco… Y de repente nos hundimos en él, porque carecía de firmeza. Era un gran hormiguero que acababa de reventar, y quedamos a disposición del ataque mancomunado del ejército de coloradas, que nos mordían como desesperadas.

De inmediato, vino el baño de agua helada, cuando nos tiramos a la inundación, con guardapolvo y hasta con el portafolios de cuero, para arrancarnos al ejército del cuerpo. Yo tardé en curarme de la pulmonía, vos del ataque de alergia. Ninguno de los dos de la panzada de gritos por las picaduras. Pero todo se soportó, porque la historia que nunca pudimos contarle al abuelo, es que vos y yo, solitos, pudimos contra el ataque del ejército, comandante de mi infancia feliz…Y claro que quiero volver a jugar con los ejércitos... ■


Elsa Janá

2 comentarios:

mercedes sáenz dijo...

Idioma cómplice y llano, excelente para este relato Elsa. Me gustó mucho. Mercedes Sáenz

silvia dijo...

Elsa, vuelvo a felicitarte por este relato que nos lleva, tan bien, al mundo infantil. Un abrazo,


Silvia